Aprobosque ante el recorte del Fondo de Conservación de la Ley de Bosque Nativo en el Presupuesto 2027.

La Asociación de Propietarios de Bosque Nativo, Aprobosque, manifiesta su preocupación por el proyecto de Ley de Presupuestos 2027. En él, el monto que CONAF podrá comprometer en los concursos del Fondo de Conservación, Recuperación y Manejo Sustentable del Bosque Nativo cae de M$ 6.975.575 a M$ 3.588.236, una reducción de 48,6%. Esto implica que en 2027 podrá adjudicarse cerca de la mitad de los proyectos de manejo que este año. A ello se suma un recorte de dos tercios en el Fondo de Investigación de la misma ley, que baja de M$ 969.728 a M$ 326.700.

Comprendemos el contexto fiscal estrecho que enfrenta el país y la necesidad de priorizar el gasto. Pero este recorte no puede justificarse por falta de ejecución. La propia Dirección de Presupuestos constató que el programa ejecutó más del 97% de sus recursos entre 2022 y 2024. Los fondos sí se gastan. El problema es que alcanzan para muy poco y llegan tarde, porque el sistema de postulación, aprobación de planes de manejo y acreditación de actividades es lento, incierto y desalienta a quienes quieren manejar su bosque.

Así lo confirma la Evaluación de Programas Gubernamentales del Programa Bosque Nativo, publicada por la DIPRES en junio de este año. Un panel independiente concluyó que entre 2022 y 2025 se bonificaron apenas unas 13.000 hectáreas, el 0,2% del bosque nativo del país. También constató que cerca del 70% de los planes aprobados no llega a bonificarse, y que entre la aprobación de un plan y su pago transcurren en promedio dos años. Señaló que persisten los mismos problemas detectados en 2013: bonificaciones que no cubren los costos reales, pago sólo contra ejecución y una complejidad administrativa que favorece a quienes tienen más recursos. Sus recomendaciones son claras: pagos anticipados y parciales, concursos más simples, una tabla de valores actualizada, más fiscalizadores y decisiones de rediseño en cobertura, acceso y dotación presupuestaria. Ninguna de ellas consiste en reducir el Fondo a la mitad. Un programa con un mal diseño se corrige; no se asfixia.

Lo que está en juego es mucho más que una partida presupuestaria. Chile tiene cerca de 14,7 millones de hectáreas de bosque nativo, y hoy apenas unas 4.000 hectáreas al año se incorporan a manejo sustentable, menos del 1% de su potencial. Las estimaciones de Aprobosque sitúan ese potencial en más de 500 mil hectáreas anuales bajo manejo silvícola sustentable, con cadenas productivas del orden de US$ 4.800 millones al año y cerca de 100 mil empleos, concentrados en regiones rurales y apartadas. El bosque nativo es, además, un activo estratégico. Puede sostener población y presencia territorial en el sur y en las zonas australes. Puede ampliar nuestra autonomía productiva con un recurso propio y renovable. Y puede dar origen a una industria nacional diferenciada, desde la biomasa para energía hasta tableros, fibra y productos de mayor valor a partir de especies nativas. Ese camino exige, como primera condición, procedimientos previsibles e instrumentos de fomento que funcionen. Debilitarlos ahora va exactamente en la dirección contraria.
En este escenario, queremos reconocer expresamente los esfuerzos que viene realizando la Directora Ejecutiva de CONAF, señora Aída Baldini Urrutia. Ha mostrado disposición al diálogo con los propietarios y con nuestra asociación, y ha acogido nuestros planteamientos sobre los procedimientos de planes de manejo. Además, ha conducido con seriedad una transición institucional de enorme complejidad hacia el SERNAFOR. Valoramos esa voluntad. Pero también constatamos que no ha logrado aún traducirse en cambios concretos en la tramitación diaria de los propietarios, que es donde se enfrentan las mayores dificultades. Cerrar esa brecha entre la voluntad institucional y la experiencia concreta de quienes manejan el bosque es, a nuestro juicio, la tarea más urgente del nuevo servicio.
Esperamos que la entrada en funciones del Servicio Nacional Forestal, SERNAFOR, creado por la Ley N° 21.744, sea la oportunidad de enmendar este rumbo. Sin embargo, debemos advertir con franqueza lo siguiente. Si se analiza la normativa que lo crea, y la que rige al Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, el sistema que se viene no es más simple. Es más complejo. Habrá más instituciones con competencia sobre un mismo predio, nuevas potestades de fiscalización y sanción, y amplias materias entregadas a reglamentos todavía pendientes. Si la transición no viene acompañada de una simplificación real de procedimientos, el resultado será un sistema aún más burocrático y pesado, y más lesivo para la inversión privada en el bosque nativo. La regulación pasaría a ser, otra vez, el principal cuello de botella para el desarrollo del sector.

Por ello, Aprobosque solicita:
1. Que el Congreso Nacional, en la discusión presupuestaria, restituya al menos el monto autorizado para los concursos del Fondo en 2026, así como los recursos del Fondo de Investigación.
2. Que CONAF, y luego el SERNAFOR, establezcan una hoja de ruta clara para la presentación y evaluación de planes de manejo, con criterios explícitos, plazos ciertos y un repositorio unificado de la normativa e instructivos vigentes.
3. Que los reglamentos del nuevo servicio se elaboren con participación efectiva de los propietarios, y que su objetivo declarado sea reducir trámites y no multiplicarlos.
4. Que la gestión del Fondo se mida por la superficie efectivamente manejada y verificada, y no sólo por los planes aprobados o los montos asignados.
5. Que se implementen las recomendaciones de la evaluación de la DIPRES, incluida la modificación de la Ley N° 20.283 que el propio informe considera necesaria.
Los propietarios de bosque nativo queremos cuidarlo y manejarlo. Lo que pedimos es un Estado que facilite esa tarea, no uno que la haga imposible.

Directorio
Aprobosque AG